¿Qué se puede hacer en un festival de cine cuando trabajas en él? Aparte de reencontrar viejas amistades y descubrir a nuevos conocidos, seguir la pista de equipajes extraviados o dispensar todo tipo de informaciones (insisto: de todo tipo) siempre existe un aliciente que hace más emocionantes las horas de festivaleo: el factor sorpresa. Este factor, a pesar de su singularidad, es multiforme. Dispone de una facultad de transformación que te puede desplazar del enigma inesperado a la alegría reparadora en pocos instantes. Lo que es más difícil de hacer mientras trabajas es sacar el tiempo suficiente para ver esa película que llevas esperando toda la semana. Indefectiblemente acabará vibrando uno de los móviles y el factor sorpresa se instalará en tu cabeza ordenando a tus piernas que se dirijan hacia la luz, fuera de la sala.

Allí, bajo las luces del Auditorio, la gente sale después de ti. Tú sigues hablando por teléfono. Ellos ven, votan, comentan y comparan. Entre los comentarios llegan algunos sobre Luis Fonsi y la calidad de sonido de sus conciertos o sobre un coche alérgico a los festivales de cine de Tenerife. Ves a brujas colombianas, agentes secretos de Oriente Medio o directoras sorprendentemente más simpáticas de la cuenta. Diferentes idiomas y acentos. La guagua llega puntual (casi siempre) y todos bajan a los hoteles. Mañana saltará de nuevo el factor sorpresa.

 

Jose Cabrera Betancort

Director de Producción de MiradasDoc 2009

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